
Inteligencia emocional en empresas
¿Alguna vez has escuchado la frase: “Lo que importa no es lo que te sucede, sino cómo reaccionas frente a ello”? Los eventos externos que nos ocurren quizá no los podamos controlar, pero sí a nuestra mente, emociones y acciones. La forma en la que respondemos, aún más a lo inesperado, definen la experiencia de vida propia.
La inteligencia emocional es precisamente la habilidad que construimos los seres humanos para transitar responsablemente las emociones, aprendiendo a reconocerlas, comprenderlas, regularlas y socializarlas. De importante aplicación en distintas áreas de la vida, personal, familiar, social o profesional, para tomar decisiones hasta comunicarnos efectivamente con los demás.
Para alcanzar la inteligencia emocional es necesario desarrollar todo un proceso de autoconocimiento que nos permita entender nuestra capacidad de conciencia plena, voluntad, empatía y comunicación, factores claves para evitar que las emociones aparentemente negativas nos dominen. Es prácticamente un reto continuo, de ahí que las personas, empresas o sociedades en general busquen desarrollarla para evolucionar.
Seguramente, estás aquí porque te interesa despertar tu inteligencia emocional en el trabajo y para crecer en todos los aspectos de tu vida. No nos mintamos, aparte de las habilidades técnicas, el mercado laboral exige profesionales capaces de usar acertadamente sus emociones para gestionar el liderazgo, la colaboración, la presión o la incertidumbre. Quédate, porque te contaremos lo que debes saber.
Inteligencia emocional en el trabajo
Como sucede en otros contextos, la inteligencia emocional en el trabajo es también la habilidad para reconocer, comprender y abordar lo que sentimos tanto nosotros como los demás. Esto implica una mayor consciencia sobre nuestras emociones, entendiendo que no solo nos afectan individualmente del mismo modo impactan a las personas y entornos con lo que interactuamos.
En la búsqueda del éxito profesional, la administración emocional es igualmente importante que factores como la racionalidad. ¿Por qué? Los líderes, trabajadores, socios o clientes son seres emocionales, con sus propios gustos, temores e inseguridades. Si nuestra interacción es sólo a partir de los datos o la lógica se vuelve rígida, por tanto estamos perdiendo la oportunidad de conectar genuinamente mediante esos valores y anhelos que los mueven como humanos.
Independientemente del rol que desempeñe un trabajador dentro de una empresa, su nivel de fortaleza emocional será decisivo para asumir asuntos desde básicos hasta complejos con efectividad. De hecho, la inteligencia emocional abre las puertas a la colaboración: un líder mantiene la motivación de su equipo de trabajo, profesionales que toman decisiones sensatas sin reaccionar impulsivamente por la presión del momento y/o relaciones laborales sólidas que usan el diálogo para abordar constructivamente las diferencias.
¿Cómo construir inteligencia emocional en el trabajo?
Al ser una habilidad blanda, desarrollar inteligencia emocional en una empresa por ejemplo es un trabajo de constante aprendizaje, entrenamiento y retroalimentación. Prestando atención, desde el inicio, a lo siguientes detalles:
- Autoconocimiento: examinar cómo es tu comportamiento, es parte clave para el desarrollo de la inteligencia emocional en una empresa como líder o empleado, en aquellas situaciones que puedan tornarse complicadas te ayudará a identificar fortalezas y carencias de carácter emocional sobre todo en la interacción social.
- Práctica: el método más efectivo para poner a prueba habilidades propias como la inteligencia emocional es el relacionamiento, pueden presentarse diferencias o conflictos pero son escenarios laborales normales que aprenderemos a afrontar con objetividad, seguridad y calma.
- Interacción: en un entorno laboral la administración emocional confluyen distintas posiciones, actitudes o personalidades, haciendo que entre unos u otros trabajadores varíe el grado de confianza. Observando de cerca este tipo de relacionamiento podrás descubrir y adaptar ciertas conductas, haciéndolas más apropiadas para desenvolverte profesionalmente frente a otros.
- Predisposición: las suposiciones o los prejuicios pueden representar una amenaza para el ejercicio de la inteligencia emocional; aún más con compañeros de trabajo que apenas conoces e incluso si los conocieras no puedes opinar como si estuvieses “en sus zapatos”, básicamente porque enfrentas circunstancias diferentes. Lo mejor es desarrollar la empatía, entendiendo y reconociendo los sentimientos de los demás.
Pilares de la inteligencia emocional en el trabajo
Existen múltiples acciones cotidianas, bastante útiles, para mejorar la inteligencia emocional en el trabajo como la comunicación asertiva, el lenguaje corporal, la atención plena, la escucha activa, el descanso o el journaling.
- La comunicación asertiva permite compartir ideas o posiciones claras desde la autoconfianza, basándonos en información precisa para no perder la imparcialidad y por ende el respeto que otros merecen.
- El lenguaje corporal es un reflejo de las emociones propias o ajenas, no solo nos ayudan a complementar nuestras palabras sino también a leer por encima cómo se sienten o hacemos sentir a las personas más allá de lo que dicen.
- La atención plena facilita la comunicación y toma de decisiones responsable, porque tiene en cuenta las emociones que nos rodean para reaccionar de manera más reflexiva evitando la impulsividad.
- La escucha activa nos lleva a conocer a profundidad los sentimientos, anhelos y preocupaciones de otras personas, mejorando significativamente nuestras relaciones interpersonales al demostrar interés por el bienestar general.
- El descanso es fundamental para procesar las emociones, reducir el estrés y recargar la energía tanto física como mental. Detenerte momentáneamente te dará claridad frente a posibles desafíos laborales, respondiendo congruentemente con calma, consciencia y calidad.
- El journaling puede convertirse en un ejercicio sencillo pero práctico para reconocer, registrar e incluso agradecer lo que estás sintiendo, simplemente al escribir sobre ello.
Cada vez que aplicas alguna de estás técnicas eficientes de inteligencia emocional, contribuyes a un ambiente laboral mucho más amable para ti y el equipo de trabajo. En esa medida, la experiencia profesional se traduce en una mejor autopercepción, regulación, toma de decisiones e interacción.
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